EFECTOS DE LA ALTITUD SOBRE EL VUELO Y EL PILOTO.

Para una aeronave tomando altura, la bajada de presión atmosférica, tiene consecuencias importantes:

   -fisiológicas, sobre el piloto;
   -aerodinámicas sobre el ala;
   -termodinámicas, respecto a un eventual motor (carburación).

El oxígeno atmosférico penetra en las células pulmonares por sobrepresión. Cuando la presión atmosférica baja, aunque quede suficiente oxígeno en el aire para alimentar al organismo, la bajada de presión parcial del oxígeno hace que la oxigenación de la sangre sea cada vez menos eficaz. El organismo, con un déficit de oxígeno, está en situación de hipoxia.
La hipoxia se traduce por una sensación de fatiga, dolor de cabeza, también por un estado de excitación, de pérdida de memoria y de juicio. El mal aparece dependiendo de la sensibilidad y de la condición física del piloto a partir de los 1500 metros y a partir de los 3000 metros en general, a partir de un cuarto de hora de exposición a gran altura. Para combatirla habrá que descender o respirar oxígeno en botella.
Es sabido que las fuerzas aerodinámicas son proporcionales a la densidad del aire y a la velocidad-aire de la aeronave (parapente). Cuando disminuye la densidad necesitamos una velocidad-aire mayor para obtener las mismas fuerzas de sustentación. Pasa lo mismo con la pérdida y la velocidad de despegue, aumenta con la altitud. También tenemos que tener en cuenta que la densidad disminuye si la temperatura del aire aumenta. Así, podemos concluir que cuanto más calor y a mayor altura se encuentre nuestro lugar de despegue, más tendremos que correr o deslizarnos, en el caso del vuelo con ski, para poder despegar.

Hipoxia

Muchas veces debemos haber escuchado a algún compañero de vuelo decir que subió a más de 3000m, o que la térmica estaba tan buena que subió a 4000m antes de irse de cross. Pero cada vez que un piloto hace esto está en una posible situación de problema. La hipoxia es sin duda, el peligro más grave que amenaza a los pilotos que no estén acostumbrados a estas alturas.
La hipoxia debida a la altitud describe la falta de oxígeno inspirado en los pulmones por el hecho de su enrarecimiento en altitud.
Al nivel del mar y para una presión de 760 mm de mercurio, respiramos un 21% de oxígeno por un 78% de nitrógeno. Esto nos da una presión de oxígeno de 100mm. de mercurio en los alvéolos pulmonares. Este oxígeno viaja hacia los tejidos gracias a la hemoglobina que está saturada al 98%, y el resto va por las arterias para dar oxígeno arterial a una presión aún de 100mm. de mercurio.
Si nos elevamos, el reparto de oxígeno / nitrógeno sigue igual, pero la presión parcial de cada uno de los gases disminuye.
Por ejemplo: a 3000m. la presión atmosférica es de 523mm. y la saturación de la hemoglobina es del 87%. Según criterios médicos comúnmente admitidos, eso constituye el límite inferior bajo el cual es necesario un aporte suplementario de oxígeno.

Síntomas.

Depende del individuo. La visión nocturna es la primera afectada y puede empezar a los 1500m. Después, falta de aire, ansiedad, dolor de cabeza, náuseas, somnolencia, fatiga, fallos de la visión, lentitud intelectual, juicio disminuido, coloración azul de la piel y de los dedos bajo las uñas, confusión mental, pérdida de conciencia y muerte.

Prevención.

Sin oxígeno extra, que es lo normal a lo que estamos acostumbrados, porque hay que ser sinceros, ¡nadie vuela con oxigeno extra!!, conviene limitar los periodos de menos de 60 minutos a mas de 3000 metros.
Se debe aclarar como ya hemos mencionado con anterioridad que los síntomas varían según los individuos y sobre todo, según su condición física. El tabaco, el alcohol y la fatiga aumentan los riesgos al igual que vivir habitualmente en altura, los disminuye.
Ultimo punto: La hiperventilación que puede llegar en casos de stress en altitud puede producir casi los mismos síntomas que la hipoxia; espasmos musculares, cosquillas (particularmente en la boca y en las manos), distracción, perdida de conciencia.

 

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